En la política moderna, pocas cosas son tan tentadoras como proponer «medidas milagrosas» para aliviar los problemas de los ciudadanos. Bajo la bandera de una supuesta justicia social, frecuentemente se impulsan iniciativas legislativas diseñadas para sonar bien en un titular, pero que ignoran por completo las leyes básicas de la economía. Un claro ejemplo reciente de esto es la polémica indicación aprobada en el Congreso para prohibir el anatocismo (la capitalización de intereses o interés compuesto) en el sistema financiero chileno.
A primera vista, la idea de prohibir que «se cobren intereses sobre intereses» suena como un acto de defensa ciudadana frente a la banca. Sin embargo, detrás de esa fachada bienintencionada se esconde una medida profundamente distorsiva que, de no mediar el correctivo institucional necesario, terminará perjudicando gravemente al propio ciudadano común al que supuestamente venía a proteger.
¿Qué es realmente el anatocismo y por qué es fundamental?
Para entender el problema, hay que despojar el término de su estigma. El anatocismo no es más que la capitalización de intereses; es decir, la regla matemática y financiera por la cual los intereses generados en un período se suman al capital para calcular los intereses del período siguiente. Lejos de ser una triquiñuela bancaria arbitraria, es el pilar sobre el cual descansa la compensación del riesgo y el valor del dinero en el tiempo dentro de cualquier economía de mercado formal.
La matemática detrás del interés compuesto en la economía moderna
Desde una perspectiva estrictamente matemática, el interés compuesto es la única herramienta que permite equilibrar las expectativas de los inversionistas y el costo de oportunidad del capital en horizontes de mediano y largo plazo. Cuando las personas solicitan un préstamo o depositan sus ahorros, el valor nominal del dinero cambia debido a factores macroeconómicos como la inflación y el riesgo de impago. La capitalización periódica de intereses asegura que el sistema monetario mantenga su equilibrio dinámico.
El rol crítico en los créditos a largo plazo y el sector inmobiliario
En el ámbito de los créditos hipotecarios y comerciales, el anatocismo opera como el mecanismo que permite estructurar financiamientos a 20, 25 o 30 años. Sin este principio técnico, las instituciones financieras no tendrían incentivos ni cobertura para comprometer recursos a tan largo plazo, lo que colapsaría de inmediato el mercado de la vivienda y la construcción.
La doble vía del sistema financiero formal
Este mecanismo opera en dos vías simétricas que sostienen todo el sistema económico formal y el acceso al bienestar patrimonial de las familias chilenas:
- En el crédito: Permite reflejar el valor del dinero en el tiempo para préstamos a mediano y largo plazo, siendo la base indispensable de los créditos hipotecarios y comerciales.
- En el ahorro: Es exactamente el mismo principio que permite a las familias y pequeños ahorrantes multiplicar sus fondos a través de la rentabilidad compuesta en instrumentos seguros como los depósitos a plazo y fondos mutuos.
Prohibir esto por ley en el sistema financiero formal es como intentar decretar por ley que la gravedad no aplique: altera por completo la estructura de riesgos y convierte cualquier préstamo de largo plazo en una operación inviable para las instituciones financieras y perjudicial para el ahorrante.
Los efectos colaterales que nadie quiso ver
Cuando organismos técnicos tan diversos y rigurosos como el Banco Central (BC) y la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) advierten de forma unánime sobre una normativa, es porque las consecuencias prácticas son lapidarias para el mercado nacional y para la estabilidad de los consumidores.
Alza en los costos y restricción severa del crédito
Ante la imposibilidad de aplicar tasas compuestas que cubran el riesgo inflacionario y de plazo, las entidades habrían tenido que subir drásticamente las tasas de entrada y endurecer los requisitos de acceso. Esto habría hecho que el crédito hipotecario y de consumo fuera completamente inaccesible para los hogares de menores ingresos y la clase media emergente.
Impacto negativo sobre el ahorro familiar y la rentabilidad
Anular la capitalización habría destruido los incentivos institucionales para el ahorro formal. La rentabilidad percibida por los ciudadanos de esfuerzo que depositan sus excedentes en el sistema financiero chileno se habría desplomado, desincentivando la cultura del ahorro y mermando el patrimonio familiar.
El gran ganador: La informalidad financiera y los abusos
Cuando el crédito formal se cierra o se encarece artificialmente por decreto, la necesidad de liquidez de las personas y de los pequeños emprendedores no desaparece. Esto empuja directamente a los sectores más vulnerables hacia las redes de la informalidad financiera y el mercado negro de préstamos, donde no existe fiscalización, los contratos son opacos y los abusos son reales, desmedidos e indefendibles.
El dilema del populismo: El costo de actuar con responsabilidad
El verdadero fondo de este asunto trasciende lo técnico y se instala de lleno en la patología de nuestra política actual. Las medidas de corte populista crean expectativas falsas en la ciudadanía, aprovechando la legítima molestia hacia los abusos corporativos para vender la ilusión de que un decreto legislativo puede borrar las leyes económicas elementales.
El rol del Ejecutivo y el debate institucional
Cuando un gobierno, enmarcado en su deber de responsabilidad fiscal y técnica, se ve obligado a recurrir a herramientas institucionales extraordinarias —como la presentación de un veto presidencial— para frenar semejante despropósito tras su aprobación legislativa, se activa una maquinaria política sumamente perversa. Quienes impulsaron la idea original aprovechan comunicativamente la instancia para instalar un relato efectista, victimizándose y acusando a las autoridades de «proteger a los bancos» y darle la espalda a los deudores.
El resultado es un costo político injusto para quienes actúan con sensatez económica, pagado por una falta crónica de educación financiera que impide a la ciudadanía ver el engaño detrás de las soluciones fáciles. Para profundizar en la normativa vigente, es recomendable revisar los informes oficiales de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Conclusión: Rigurosidad técnica versus consignas fáciles
Comprender la economía requiere mirar más allá de la consigna fácil y evaluar las consecuencias de largo plazo. El caso del anatocismo nos deja una lección urgente para el desarrollo del país: necesitamos menos consignas efectistas y más rigor técnico en la labor legislativa. Las deudas y el sobreendeudamiento son problemas reales que exigen políticas públicas serias —como una mejor educación financiera y redes de apoyo focalizadas—, jamás ocurrencias legislativas que terminan afectando la estabilidad estructural del mercado de capitales.
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Aviso Legal: La información contenida en este artículo es de carácter analítico y orientativo sobre coyuntura económica y financiera. No constituye asesoría jurídica formal ni sustituye los dictámenes de los organismos reguladores oficiales.
Fuente: El impacto ciudadano de prohibir el anatocismo: Así cambiarían los créditos y depósitos | Emol.com


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4 respuestas
Bien, hay que rayar la cancha en ambos lados por igual, para eso hice sin ser un financiero, ni pretender serlo un analisis simple, visto desde las dos caras de la moneda, osea desde lo que gana el banco (por 30 dias de atraso de una cuota de crédito) y poner un deposito a plazo por 30 dias.
Para eso usamos las siguientes variables: Monto del crédito: $10.000.000 otorgado el 01 de julio de 2025, en UF, tasa otorgada de 4,5% anual. Plazo: 48 meses. Valor cuota crédito UF 5,8069 UF ($39.269,69 al 01 de julio de 2025) No incluye seguro de desgravamen este monto.
Simulamos entonces que nos atrasamos en pagar la cuota de junio del 2026 por 30 días. lo que nos da los siguientes resultados:
Cuota de junio con 30 días de atraso
Concepto Cálculo Monto
Cuota al 01/06/2026 5,8069 UF × $40.627,62 $235.920
Reajuste de la UF UF sube hasta $40.823,03 $1.135
Cuota actualizada al 01/07/2026 5,8069 UF × $40.823,03 $237.055
Interés moratorio por 30 días 6,39% anual $1.245
Gastos de cobranza 9% de la cuota vencida $21.335
Total por pagar $259.635
Considerar además que el valor cuota en pesos subió casi $10.000 entre 1 de julio de 2025 y 1 de julio de 2026, solo por reajuste UF.
Por contraparte el mismo sujeto fue al banco el 1 de mayo de 2026 a tomar un deposito a plazo a 30 días por $235.920.- Negoció una exelente tasa del 0,40% (promedio ese mes era 0,36%) y este es el resultado del ejercicio:
Depósito a plazo en pesos
Concepto Resultado
Fecha de apertura 01/05/2026
Plazo 30 días
Capital depositado $235.920
Tasa negociada por el período 0,40%
Ganancia obtenida $944
Monto final recibido $236.864
Entonces, comparemos lo que nos entrega el banco por dejar nuestros ahorros por 30 dias, vs. lo que nos cobra el banco por atrasarnos en una cuota por los mismos 30 dias y veamos la relación:
Crédito versus depósito a plazo
Concepto Depósito a plazo Cuota de crédito atrasada
Capital inicial $235.920 $235.920
Período considerado 30 días 30 días
Tasa aplicada 0,40% mensual 6,39% anual de mora
Ganancia/interés +$944 −$1.245
Reajuste por UF No aplica −$1.135
Gastos de cobranza No aplica −$21.335
Resultado adicional +$944 −$23.715
Monto final $236.864 recibidos $259.635 pagados
Conclusión:
Cuando el cliente le entrega $235.920 al banco durante 30 días, con una de las mejores tasas disponibles, el banco le paga:
$944
Cuando el banco mantiene pendiente de pago una cuota de $235.920 durante los mismos 30 días, considerando reajuste UF, interés moratorio y cobranza, cobra adicionalmente:
$23.715
Por lo tanto, la carga financiera efectiva aplicada al cliente es aproximadamente 25 veces la rentabilidad que el banco le ofrece por disponer del mismo capital durante el mismo período…
…Siento que «está mal pelao el chancho»! Saludos!!!
Estimado Roberto:
Muchas gracias por tomarte el tiempo de hacer este ejercicio numérico. Pones sobre la mesa una sensación que muchos comparten: la gran distancia entre lo que rinde ahorrar y lo que cuesta atrasarse. Sin embargo, hay matices técnicos importantes que explican por qué esa comparación de «25 veces» no refleja la realidad financiera del negocio.
En primer lugar, los gastos de cobranza ($21.335) no son una ganancia ni un interés que el banco cobre por usar tu dinero, sino el costo operativo real que, según el artículo 37 de la Ley 19.496 y las circulares de la CMF, permite traspasar para gestionar la cobranza administrativa de una cuota impaga (cartas, llamados, sistemas, personal). Comparar un costo operativo de cobranza con la rentabilidad pasiva de un depósito a plazo —que no requiere ninguna gestión de riesgo ni persecución de pagos— distorsiona el resultado.
Si removemos los costos operativos de cobranza y aislamos estrictamente el costo financiero (el reajuste de la UF y el interés moratorio por esos 30 días, que suman unos $2.380), la cifra se aleja abismalmente de los $23.715 que arroja tu tabla.
Además, no hay que olvidar la lógica de la intermediación y el riesgo: un depósito a plazo tiene riesgo cero para el ahorrante y cuenta con respaldo institucional, mientras que un crédito impago representa un riesgo de incumplimiento para el sistema. Las multas y tasas de mora no buscan enriquecer al banco, sino disuadir el atraso para evitar que la cadena de pagos se rompa.
La confusión entre tasa moratoria e interés remuneratorio
No se debe mezclar el costo del dinero con la penalización por incumplimiento:
¡Agradezco nuevamente tu análisis porque enriquece muchísimo el debate planteado en el artículo! Saludos cordiales.
No entiendo esta jugada del gobierno y del parlamento, es otra más del ministro de hacienda.
No. La jugada es del diputado del PPD que metió este gol de arco a arco. Dejó al gobierno con la decisión de tener que vetar produciendo una pérdida política.
Si no veta y deja que esto pase, los créditos se encarecerán y los ciudadanos se le tiran encima…si no lo deja pasar y veta, todos dirán que está gobernando para los bancos y el 1% más rico…
Es un gol de arco a arco políticamente hablando.